"NUNCA SACIADA" (Spanish Edition)

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Management number 231635263 Release Date 2026/06/18 List Price $90.00 Model Number 231635263
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El parque central del pueblo era un lugar pintoresco. Cada tarde, las familias se reunían bajo los árboles, los niños corrían entre risas y los adultos conversaban con tranquilidad, como si el tiempo no pasara. Pero cuando caía la noche, ese mismo parque parecía guardar un secreto antiguo. Uno que todos conocían, pero nadie se atrevía a mencionar.Don Ernesto acababa de mudarse. Viudo desde hacía años, buscaba un rincón tranquilo donde envejecer en paz. Había comprado una casita modesta justo frente al parque, atraído por la calma que se respiraba durante el día. Pero fue en su tercera noche cuando algo extraño ocurrió.Tres golpes suaves sonaron en la puerta. Eran tan leves que parecían hechos por la mano de un niño. Al abrir, Ernesto se encontró con una niña de unos siete años. Llevaba un vestido blanco algo anticuado, sucio en el borde, y el cabello revuelto, mojado, como si acabara de salir de un charco.—¿Me da un vaso de agua? —preguntó con una voz apagada, casi sin expresión.Ernesto, confundido pero conmovido, fue a buscar el agua. Al regresar, la niña ya no estaba. La calle seguía vacía y en silencio.Al día siguiente, lo comentó con una vecina. El gesto de ella se endureció al instante.—No la dejes entrar. Esa niña... no es de este mundo.Contó que hacía más de veinte años, una niña pequeña jugaba sola en el parque. Subió a la resbaladera más alta, resbaló mal y cayó de cabeza. El golpe fue seco. Vivió unos minutos más, pero nadie supo qué hacer. Su madre gritaba, desesperada, mientras esperaba una ambulancia que nunca llegó a tiempo. Murió en el trayecto al hospital. Y desde entonces, dicen, su espíritu quedó atrapado, pidiendo lo que no recibió: auxilio.Esa noche, la niña volvió a aparecer. Esta vez, Ernesto se armó de valor. Le abrió la puerta, y cuando ella estiró la mano para tomar el vaso, él le sujetó el brazo con fuerza.—¿Quién eres? —le preguntó.La piel era extrañamente fría, pero lo que más lo perturbó fue la sensación de vacío. Como si no hubiera nada debajo de esa carne pálida. La niña lo miró, inmóvil, y luego tiró con una fuerza descomunal para soltarse. Salió corriendo, perdiéndose en la oscuridad sin dejar huella.Ernesto se quedó temblando, con el vaso en la mano.La noche siguiente no volvió. Ni la siguiente. Pero en la cuarta madrugada, cuando la casa estaba en total silencio y el reloj marcaba las 3:13, los tres golpes regresaron.Ernesto, ya decidido, pensó que solo había una forma de confirmar si era un espíritu o una niña de carne y hueso. Le daría el agua, pero usaría ese momento para observar cada detalle. Su respiración. Su sombra. Su reflejo en el espejo del pasillo.Abrió la puerta. Ahí estaba. Igual que siempre.—¿Me da un vaso de agua?Esta vez, le ofreció el vaso lentamente. La niña lo aceptó. Bebió un sorbo… y luego lo miró directo a los ojos.—Gracias —dijo, con una voz distinta. Más baja. Más rota.En ese momento, Ernesto quiso retroceder. Quiso correr, gritar, cerrar la puerta.Pero ya era tarde.La niña dejó caer el vaso. Se rompió en el suelo sin hacer ruido. Y luego avanzó hacia él. Sus ojos, antes apagados, ahora brillaban con un vacío que dolía. Sus dedos se estiraron más de lo natural. Su boca se abrió apenas… pero suficiente para dejar escapar un susurro helado:—Ahora me toca a mí.Esa fue la última noche de Don Ernesto. A la mañana siguiente, una vecina notó que su puerta estaba entreabierta. Lo encontraron en el suelo, con los ojos abiertos y secos, como si algo se le hubiera drenado desde adentro.Desde entonces, el parque se ve un poco más marchito. Y hay una banca donde a veces se ve sentada una niña que nadie recuerda haber visto durante el día.Siempre sola. Siempre esperando.Porque hay fantasmas que no buscan descanso. Solo sed. Y esa sed... nunca se sacia. Read more

ASIN B0FB3BGPJW
Edition 1st
Language Spanish
File size 2.3 MB
Page Flip Enabled
Word Wise Not Enabled
Print length 3 pages
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Publication date May 27, 2025
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